Hoy ha sido un día intenso. Empiezo el día en Conakry cuando suena el despertador a las 6:45h
otra vez… pero esta vez estoy en una suite de un hotel de 5 estrellas. Nada
mal… Las vistas desde la habitación son preciosas. Mar, palmeras, jardín… un
pequeño paraíso en mitad de la pobreza de Conakry.
El desayuno es buffet con embutidos, pan, dulces, zumo, ¡hasta
tenían torrijas! Lo único que no lo hemos aprovechado demasiado porque a las 7
y media estaba el conductor esperándonos para ir a Coyah, donde nos espera el
equipo al que le hacemos el relevo en el lab.
En el viaje – aproximadamente 90 minutos – hemos visto cosas muy
interesantes:
Lo primero es que realmente no aprecias una separación entre las dos
ciudades. Básicamente es todo un camino
o carretera (no asfaltada) a lo largo de la cual encuentras pequeños poblados
con casas y gente vendiendo. Hay muchísimos vendedores
ambulantes intentando que les compres cosas desde el coche (como en España con
los pañuelos) pero aquí es con todo: bebida, comida, mapas, juguetes…todo lo
que puedas imaginar en una bandeja encima de la cabeza. Es un trabajo un poco
peligroso porque se cruzan frecuentemente entre los coches y el tráfico es muy
intenso. De hecho hoy hemos visto como un coche le pisaba el pie a una de esas
niñas que vendía fruta a los coches. Tenía como 12 años y los gritos era
impresionante. Inmediatamente ha acudido un montón de gente a ver lo que había
pasado y han empezado a insultar (o eso me parecía a mi) al conductor y a
moverle el coche. Evidentemente nosotros nos hemos quitado de en medio.
Otra historia relacionada ha tenido lugar minutos después cuando
hemos tenido un pequeño accidente de coche. Como ya he comentado antes el
tráfico aquí es un caos. No hay orden, señales de tráfico ni sentidos de
conducción, así que la ley que impera es: quítate de en medio que voy. En una
de estas hemos tenido un pequeño toque con un coche y los conductores se han
quejado. Se han puesto un poco agresivos y querían que nuestro conductor les
pagara los “daños” del coche (un coche viejo lleno de toques por todos lados).
Nuestro conductor se ha tenido que bajar del coche pero ha hablado con ellos y
todo bien, hemos seguido nuestro camino sin problema.
Es curioso ver la cantidad de obras que hay en el país por todos
lados. Guinea es uno de los países más pobres del mundo y curiosamente se
construyen mansiones en mitad de la nada. La explicación más probable es que
Guinea es un puerto de paso en el tráfico de drogas entre Venezuela/Colombia y
Europa, por eso hay mucho dinero negro y por eso hay una gran cantidad de
construcciones.
También hay mezquitas por todos lados. Es normal
teniendo en cuenta que el 85% de la población es musulmana.
Llegando a Coyah el paisaje es mucho más bonito.
Es el único detalle que puede diferenciarla de Conakry: hay menos movimiento de
gente, menos coches y menos construcciones pero la estructura de la ciudad en
sí es igual.
Nada más llegar la OMS nos estaba esperando y Frederic
(coordinador) nos acompaña a la casa donde se aloja el equipo del EMLab. Es una
casa todavía en construcción pero tiene buena pinta. No podemos entrar porque
durante la mañana la casa en sí está cerrada aunque el recinto esté vigilado
por unos guardas.
Inmediatamente después nos dirigimos al EMLab!
Está como a unos 15 minutos en coche de la casa. Es todo un centro de
tratamiento para pacientes infectados por ébola. Para construirlo han talado
una parcela de árboles en mitad de la nada y han puesto varias tiendas: una de
entrada, una de evaluación para pacientes sospechosos (hasta que nosotros los
diagnosticamos), una tienda de hombres infectados, otra de mujeres, otra de fallecidos
y nuestro lab! También hay una tienda para la comida que nos traen todos los
días de Conakry (no es nada del otro mundo pero se deja comer) y una especie de
mezquita para que puedan rezar los musulmanes.
Al llegar al lab el equipo antiguo nos ha acogido
fenomenal: Jan Peter, Elly, Andreas, Amadu y Sophie (la team leader
permanente). Eeva va a ser la team leader junto con Sophie, mucho mejor porque es
la cuarta vez que viene y tiene muchísima experiencia.
El equipo nos ha puesto al día con todo y por lo
visto les ha pasado de todo, ¡hasta se les han escapado pacientes mientras
ellos estaban aquí! El paciente era alcohólico y salió para irse a comprar
alcohol, y después de eso encima otro paciente salió a buscarlo…menos mal que
no pasó nada.
Después de ver como procesan unas cuantas muertas
nos hemos puesto a trabajar para que no falte! Nos dan aquí una ropa para que
no nos manchemos la nuestra con lejía, y unos zapatos también. Hace muchísimo
muchísimo calor en el lab y se suda mucho. Por eso es muy importante beber
mucha agua para evitar la deshidratación, de hecho al final me sentía un poco
mareada.
Hemos salido a las 20h y hemos ido a la casa para
tener una pequeña cena-fiesta despedida del equipo al que le hacemos el relevo.
Al llegar nos encontramos con una cabra!!! Tenemos un conductor para nosotros
(se llama Kamara) que también que nos hace de recadero. Le habían pedido carne
para hacer una barbacoa y ha traido la cabra viva!!! Por supuesto no la hemos
matado y por ahora se queda de mascota. La hemos llamado Tikibáh (significa
negro en una lengua local). Le encantan los mangos.
Luego hemos tenido una cena todos juntos y han caído
una papela de jamón, otra de salchichón y medio queso! Les ha encantado, se han
vuelto locos vamos. Hemos brindado con champán por el equipo que se va y por el
que viene y hemos estado charlando hasta la 1 y media o así.
Ahora toca dormir después de una ducha con cubos
(no hay alcachofa ni ducha en sí). Tampoco hay agua caliente pero el agua fría
se agradece. Mañana a las 8 está aquí el conductor para llevarnos al lab. Va a
ser nuestro primer día a solas! Hoy comparto habitación con Katja porque la
casa no está pensada para tanta gente. Una vez que se vaya el otro equipo
haremos reparto de habitaciones.
Buenas noches!!!
Mar
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